INOPIA:
Sí, los primeros Inopias nacieron de mi bolígrafo e imaginación, pero después cobraron vida y se me fue de manos; desde entonces me dedico a observar lo que hacen e ir anotando lo que creo que traman y representan, retroalimentándonos de esta forma para crecer y generar nuevas ideas juntos. Aquí te dejo algunas de las cosas que creo que tienen que ver con ellos:
La obra DEEP es el lugar de origen de los Inopias, que repartidos por toda la composición curiosean las cosas que en esta suceden. Pero, en cierta ocasión, comenzaron a hacerse preguntas sobre su propia existencia cuando detectaron un elemento externo al mundo plano que habitaban (una mancha de café en el dibujo); despertando dudas más allá de las presentes hasta ese momento, imaginaron qué habría más allá de los límites del papel, y uno de los Inopias no olvidó esta duda, por lo que fue rasgando con su pico los bordes de su realidad hasta abrir una vía que permitió a todas estas criaturas expandirse por el mundo real y el imaginario.
Simbolizan la curiosidad, la duda y la imaginación, son seres movidos por la necesitan de encontrar respuestas a preguntas que tanto su alrededor como sus adentros les sugieren constantemente.
Realmente no existe una voluntad concreta por parte de los Inopias para con los humanos, estas criaturas simplemente existen, surgen mientras yo me limito a analizar las escenas que componen y reflexionar sobre su comportamiento, tratando de extraer de todo ello enseñanzas positivas que puedan servir a las personas para despertar un poco sus mentes o adquirir nuevos puntos de vista enriquecedores; estimular la curiosidad, la empatía y la observación, despertar una sonrisa o adormecer una penuria, fomentar la bondad y el pensamiento crítico entre los humanos podrían ser algunas de las cosas que a los Inopias les haría ilusión lograr, pero en el fondo ellos van a su bola.
En cierto momento olvidan lo aprendido, quedando prácticamente vacíos de información (de ahí su nombre), pero esto, lejos de mitigar su afán de descubrimiento, lo incrementa, resultando en una búsqueda constante de saciar su indomable curiosidad.
Olvidan incluso cómo funciona su propio cuerpo o lo que este alberga realmente, recordando de repente que tenían brazos al querer recoger algo del suelo, que su número de extremidades no tiene por qué limitarse a cuatro, que podían volar agitando estas rápidamente cuando caen desde cierta altura o que habían guardado algo entre su lana que, por las leyes del tiempo y el espacio, no debería caber o llevar tanto tiempo allí.
Dejan que su atención se pose donde el capricho de su subconsciente desee, cediendo la voluntad personal a la necesidad de los impulsos, recayendo así sobre detalles aparentemente insignificantes y obviando en ocasiones lo esencial, aprendiendo a visualizar el conjunto desde sus partes más pequeñas para descubrir así los mecanismos que hacen funcionar al mundo.
Su búsqueda de respuestas puede volverse algo… ¿intrusiva? Con tal de averiguar, estas criaturas pueden llegar a ser bastante obstinadas a la hora de indagar, pudiendo ocupar el espacio personal (o animal) o causar cierta incomodidad, aunque su intención siempre es buena, y buscan ayudar siendo amistosos, apelando al buen rollo y tratando durante sus interacciones de generar un espacio de familiaridad, respeto y felicidad.
Se encuentran en medio de una extraña pasividad activa, son seres conscientes de lo que sucede a su alrededor pero por pura aleatoriedad caprichosa; analizan lo que llama su atención pasando por alto cosas más “importantes” mientras recaban información muchas veces superflua pero de la que logran extraer reflexiones enriquecedoras, manteniendo una mente despierta que toma rutas alternativas y disfrutando del camino más que de llegar al destino, que seguramente hayan olvidado.
Sin pretenderlo directamente, tratan de escapar de la rutina que puede mitigar los sentidos y fuerza por hábito al cerebro obedecer a estos sin cuestionarlos; se preguntan si lo que han percibido es todo lo que hay, e intentan rebuscar debajo de las primeras capas de realidad cuestionando instintivamente si la información que han recibido del mundo es toda la que podía extraerse, o si en cambio la costumbre de los procesos orgánicos que nos permiten percibir ha podido pasar algo por alto.
En ocasiones, observan detenidamente su entorno antes de actuar, fijándose en qué contiene el paisaje o la situación que tienen delante y por qué se generan las emociones y sensaciones en su interior al contemplarlo, buscando relaciones, reflexionando en el plano mental durante largo tiempo más que actuar físicamente en el mundo tangible, descubriendo así la inconmensurable inmensidad de la imaginación.
Suelen analizar con ojos atentos a las criaturas con las que se cruzan, algunos simplemente siguen su camino, pero otros Inopias, para comprender, pueden llegar incluso a cambiar su fisionomía hasta extremos insospechados, adquiriendo nuevas formas inspiradas por las observadas y alterando sus cuerpos para semejar pulpos, cangrejos, monos, gatos… desarrollando nuevas y distintas extremidades, cambiando la densidad, textura y dureza de su piel y su lana, o incluso juntándose en colonias donde cada individuo cumple una nueva función para experimentar cómo es esa criatura literalmente y las acciones que desempeña.
Son extrañamente resistentes, hasta el punto que todavía no se ha visto a ninguno perecer, o incluso sufrir verdaderos daños físicos. Esto les permite ceder totalmente a sus pensamientos intrusivos para responder a preguntas como: ¿Qué habrá dentro de un volcán activo?, ¿Cuán afilados serán los dientes de un tiburón? o ¿Puedo llegar a la Luna sin equipo especializado? Si se les pasa por la cabeza una idea, pocos se paran a pensar si es buena.
Todavía no queda claro cómo se reproducen concretamente, se ha podido observar a Inopias brotando de la lana de otros Inopias, otros, mientras meditan, materializan nubes de pensamiento que toman forma de Inopias que cobran vida y se vuelven independientes, algunos dibujan directamente a más de los suyos que poco a poco logran despegarse del soporte para inmediatamente comenzar a pulular sin dirección ni intención determinada. Facilitaremos más información en cuanto dispongamos de ella.
Existen incoherencias entre ciertas descripciones de estos bichos, como por ejemplo su cesión total de voluntad a los impulsos frente a la meditación de una escena antes de actuar, o el cuestionamiento de lo percibido contra ser simplemente la punta de la pata de un cangrejo, pero esto se debe a que cada Inopia puede ser muy diferente de sus iguales en cuanto a personalidad, mentalidad o forma.
